Circular a menos de diez kilómetros por hora exige una técnica distinta a la conducción en carretera abierta. El mayor error es intentar equilibrar la motocicleta moviendo el manillar bruscamente en lugar de gestionar la tracción.
El uso estratégico del freno trasero
Olvida el freno delantero durante los giros a baja velocidad porque puede provocar la caída inmediata de la moto. Mantén una leve presión constante sobre el pedal del freno trasero para tensar la cadena y estabilizar el chasis.
Control del punto de fricción del embrague
Acelera de forma constante a bajas revoluciones y regula la velocidad exclusivamente soltando o pisando milimétricamente la maneta del embrague. Mantener el motor empujando suavemente contra el freno trasero crea un efecto giroscópico que mantiene la moto erguida.
Postura del cuerpo y mirada lejana
Conserva la espalda erguida y no mires al suelo ni a la rueda delantera. Orienta la vista hacia el punto exacto al que quieres dirigirte porque la cabeza guía de forma natural el peso del cuerpo y la trayectoria del vehículo.
